Era un sábado...
Mi papá queria hacer una nueva banqueta para tener area para sembrar árboles, y tenian que cernir la tierra y escarbarla. Al escarbar hicieron hoyos, y los trabajadores ya habian partido, y Porky y Eric estaban jugando en la tierra. Vio un agujero como de topo, y como era muy aventado, metio la mano al hoyo y la sacó llena de gusanos disecados, como cascos secos de gusano en todo el brazo, y comenzaron a escarbar. Estabamos asqueadas, pero nos quedamos a mirar.
Porky y Eric encontraron un pedazo de caja de madera con una argoya de metal, arrriba un moño negro de tela. En cuanto lo sacaron al aire, el moño se hizo polvo. Y ni camaras para tomar fotos. Y comenzaron a escarbar enloquecidos. Sacaron femurs, huesos de todos tipos, cráneos. Sacaron como nueva bolsas del super con huesos. Entre el espacio de la barda y reja recargaron las bolsas, y desde la recamara veimos las bolsas. Era una vista espantoza. Dos dias despues las tias se llevaron las bolsas al Panteón Civil de Dolores. El sacerdote que oficiaba ahí ese domingo recibio los huesos. Les aplico los óleos, y les dio la bendición y los echaron a una fosa abierta.
Despues de sacar los huesos, Eric y Porky sacaron una ollita de barro, llena de carbón. La sacaron, y en ese momento les dijeron que dejaran en paz todo, porque decian que si te encontrabas una olla de carbón enterrada, y si el oro no te correspondia, el oro se convertía en carbón. Nuestra teoría era que los ricos enterraban su oro, y encima otra olla con carbón, para que los que se metían a robar, dejaban de escarbar al encontrar el carbón y dejaban escarbar. La olla de carbón se quedo en el garaje por mucho tiempo como recuerdo.
En la casa de junto de mi abuela (la mama de mi papa) encontraron la cúpula de una cripta enterrado cuando estaban haciendo el jardín. Despues nos enteramos que nuestras casas estaban construidas en el terreno de un panteón que habia pertenecido a una casa colonial ya inexistente. En la epoca de la colonia, Tacubaya era un lugar donde los ricos de la colonia tenian su casa de fin de semana.
Cuando mi abuelita subdividió su terreno años despues, el señor que lo compró encontró barras de oro. El señor le decía a mi abuelita que escarbara en su lado de la barda que había oro enterrado, y mi abuela decía que no era suyo, y que no. Eso me dijo mi mama despues.
Lo mas feo era que la casa estaba construido sobre un panteón.
Tuesday, November 24, 2009
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